Ser escritor hoy en dia en un país en donde no se encuentra ningún tipo de apoyo por parte de las diferentes instituciones, es empezar a girar la rueda de la suerte y esperar solamente a que les llegue su turno.
Los colombianos que escriben en revistas, periódicos o que casualmente publican un libro no ven en el ejercicio de la literatura un oficio sino más bien un privilegio que los posiciona y en ocasiones los lleva a ocupar puestos que los hace dejar atrás su verdadero sentido de ser y los convierte infortunadamente en otro tipo de sujetos.
El escritor como los demás profesionales deben perfeccionar todos los días su técnica para que su trabajo se le haga un poco mas fácil y ágil, pero se debe tener ante todo talento, ingenio y esperar solamente pacientemente el momento de la inspiración para poder escribir una obra de impacto a nivel nacional y porque no a nivel mundial.
Sin embargo, se tiene la idea que ser escritor es vivir fácilmente, pero si nos detuviéramos a analizar un poco las cosas nos daríamos cuenta que un sinnúmero de inconvenientes tiene que afrontar un escritor para poder ver concluido el producto final, resultado de tanto esfuerzo e ingenio.
Pero siendo la actividad del escritor una profesión liberal por excelencia, lo convierte en una persona que depende de lo que sucede en su entorno para poder comenzar a improvisar y así ir enlazando lo que se idea con lo que pasa en el dia a dia, en su entorno.
Es por eso, que existe necesidad de pensar que los escritores se dividen en dos clases. Aquellos que aceptan la sociedad en que viven y los que instintivamente la critican, pero las relaciones entre el escritor y la sociedad en la cual viven nunca llegan a ser tan directas y claras posibles.
Pero se puede decir que existen varias clases de escritores y los podemos dividir en escritores creadores los cuales son los encargados de hacer novelas y poesías, escritores críticos como los ensayistas y críticos. Los primeros se relacionan con la sociedad a través del mito o de la simple alusión y en los escritores críticos las relaciones con la sociedad en que viven y se desarrollan son más fáciles.
Pero vivimos en una sociedad que se ha convertido a través del tiempo en una sociedad asocial que no tienen proyectos en comunión sino que en ella los distintos grupos empresariales económicos, las diferentes clases sociales no bien diferenciadas y los distintos gremios carecen en todo su sentido de una fuerza de cohesión. No tiene proyectos en común por mínimos que estos sean.
Por eso nuestro escritor adopta múltiples maneras de ver las cosas pero que indeseablemente lo conduce a una única y vial posición la cual consiste en no querer comprometerse con la realidad. Algunos de ellos se casan con ciertos sectores del país y solamente producen literatura rosa, crítica conformista; y otros simplemente se acostumbran a criticar a sus semejantes, se burlan constantemente de ellos y solo esperan ser aplaudidos por su creatividad y astucia para decir las cosas.
Además, otro importante grupo de escritores se ocupa sencillamente de maquillar la realidad, de contar el dia a dia de nuestras provincias. Hacen lo que los grandes escritores han hecho. Literatura que entretiene, porque al fin y al cabo la literatura es un espejo innegable de nuestra realidad.
Pero el hecho de ser nuestros tiempos duros y complicados hace que los escritores se expresen efectivamente de varias formas; son afectuosos, agresivos, indiferentes, objetivos y despectivos. Pero sea cual sea el rasgo de su sentir, encontramos en todos ellos una desesperada necesidad por situarse positivamente en la sociedad.
Pero este escritor se sitúa en frente de una sociedad que en el diario vivir se dejan influenciar por diferentes sectores del país como lo son El gobierno, El ejército, La iglesia y El capital organizado quienes son los núcleos de poder que han impedido y pueden impedir la normal circulación de las ideas.
Pero no solamente se presentan estos obstáculos que impiden la libre difusión de opiniones sino que los hombres de letras más aun si son novatos se la tienen que jugar a la hora de imprimir sus obras porque quien quiera publicar un libro en estos tiempos debe convertirse en su propio editor y correr con los riesgos económicos si su obra no tiene acogida y beneplácito en el público.
Un gran escritor es el que tiene un conocimiento universal del tema que trata y puede así ordenar sus ideas de manera coherente y organizada, no perdiendo de vista la autenticidad, la originalidad, la creatividad; porque de ahí depende el éxito de lo que hace.
Sin embargo nuestros literatos no han podido tomar otro rumbo en cuanto a la innovación en obras literarias y sueñan aun con publicar contenidos que tal vez sean repeticiones de otras ya escritas pero que en su afán y olvido terminan por plasmar lo mismo pero en diferentes contextos.
Se necesita darle otra dirección a la literatura y comprometernos con lo que hacemos, no angustiarnos por lo que decimos o hacemos, solo se requiere decir lo que se piensa porque somos libres de hacerlo.